Detalle de obra
Friso de ceniza
Friso horizontal de siete módulos en relieve, donde grises calizos y tierras suaves sedimentan luz y sombra en un pulso arquitectónico.
Texto curatorial
A lo largo del formato apaisado, siete cuerpos rectangulares se suceden como un friso de paneles, separados por estrechas juntas claras que funcionan a la vez como respiración y como medida. Cada módulo presenta una solapa vertical ligeramente despegada del plano, de manera que la superficie se vuelve habitable: un conjunto de concavidades suaves donde la luz se deposita sin estridencias.
La paleta se mantiene en una gama de blancos rotos, grises ceniza y velos terrosos, organizada en bandas horizontales internas que recuerdan una sedimentación lenta. En el tercio superior, un gris más frío concentra densidad; en la zona media, la transición se vuelve más porosa; y en la parte inferior aparecen nubosidades claras, como cal en suspensión.
La textura es decisiva: salpicaduras oscuras, granulación y pequeñas cavidades puntean los campos, mientras los bordes plegados dibujan sombras finísimas que cambian con el ángulo de visión. El perfil confirma un relieve moderado pero constante, con aristas suavizadas por capas de pintura que unifican la construcción y le otorgan una presencia mineral, silenciosa y arquitectónica.