Detalle de obra
Partitura de juntas
Díptico modular de relieve nítido: doce celdas verticales, calizas y terrosas, cosidas por juntas oscuras y un acento rojo mínimo.
Texto curatorial
No se impone aquí una imagen, sino un orden: dos paneles gemelos, unidos en díptico, se dividen en una retícula de doce piezas donde cada módulo actúa como unidad de medida. En cada celda, una placa clara se abre como solapa; su borde levantado genera una sombra fina que hace visible el tiempo de construcción y convierte el conjunto en un paramento respirado.
La composición se activa por las juntas oscuras, trazadas como crucetas que separan y a la vez relacionan los módulos. Esas bandas negras, densas y mates, funcionan como pausas: interrumpen la continuidad y sostienen la lectura rítmica de izquierda a derecha. En dos columnas, una línea roja estrecha recorre el eje vertical; aparece como pulso contenido, suficiente para tensar la calma sin alterarla.
La paleta se mantiene en blancos de cal, grises ceniza y tierras miel. Sobre los campos claros, el salpicado y el grano mineral dejan una piel porosa; en los laterales, una textura de “células” oscuras y blanquecinas densifica el plano, mientras una franja terrosa central sugiere sedimento. La luz se posa en los relieves y se hunde en las hendiduras, haciendo del volumen una escritura silenciosa.