Detalle de obra
Teselas de arena
Dos módulos articulan una retícula de teselas arenosas sobre un fondo poroso. El relieve proyecta sombras mínimas y ordena la luz en clave tectónica.
Texto curatorial
En dos paneles contiguos, la composición se construye como una retícula de nueve “teselas” por módulo, ligeramente desiguales, que flotan sobre un campo de grano oscuro. El borde negro, integrado como marco, contiene la respiración del conjunto y refuerza su condición de objeto: no es solo imagen, también presencia. Una franja horizontal superior, más clara y continua, funciona como dintel y fija una lectura arquitectónica.
Cada pieza de cartón se percibe recortada a mano: cantos irregulares, esquinas suavemente redondeadas y un perímetro ennegrecido que actúa como sombra dibujada. La piel interior, en ocres calizos, presenta un punteado de blancos y pequeñas interrupciones que sugieren raspados y veladuras, dejando que la materia respire sin brillo.
El fondo intersticial, densamente celular, recuerda una porosidad mineral: una trama de pequeñas cavidades que atrapa la luz y la vuelve mate, casi polvorienta. En perfil, las solapas levantadas generan una profundidad real; la luz se instala en los cantos y se hunde en las juntas, activando un ritmo entre lo modular y lo orgánico. El díptico, por su repetición contenida, propone una calma constructiva donde cada irregularidad humaniza la medida.